¿Lo ves un caso improbable? A mí me ocurrió.

En una de las primeras crisis de las dioxinas, en 1999, yo vivía en Bélgica. La presencia de dioxinas en piensos compuestos obligó a sacrificar a millones de aves. Esto no es nada nuevo, y tanto Holanda como Bélgica son países reincidentes.

En mayo de 1999, se vivía una de las mayores crisis tras la detección de dioxinas en pollos y cerdos belgas. Las autoridades belgas informaban a la Comisión de un caso de contaminación grave en piensos compuestos que habían sido distribuidos a numerosas explotaciones de aves de corral en Bélgica.

Crisis de las dioxinas, 1999, Bélgica

La lista de productos afectados fue innumerable como consecuencia de la presencia de las sustancias prohibidas en numerosos productos alimenticios (foie-gras, pasteles, sopas y alimentos infantiles, entre otros).

Mis hijos, en aquel entonces, tenían 2 y 4 años. Llegamos al supermercado y nos encontramos las estanterías vacías. Tuvimos que deshacernos de todos los alimentos potencialmente contaminados que teníamos en casa. La crisis obligó a poner en marcha los sistemas de alerta no sólo de Bélgica sino de los Estados miembros frente al temor de que la contaminación se extendiera. A mí me hizo pensar y empecé a investigar y a decidir qué y cómo quería comer y dar de comer a mis hijos.

La contaminación por dioxinas es sólo uno de los ejemplos de los muchos riesgos a los que el sistema industrializado alimentario actual somete a nuestra salud. Este documental de investigación canadiense ilustra muy bien el tema.

La reforma de la Política Agrícola Común (PAC) ha sido aprobada. Las Instituciones europeas que han decidido apoyan un sistema alimentario insostenible basado en alimentos de baja calidad a precios competitivos.
Cambiar la PAC es clave para alcanzar la Soberanía Alimentaria. Millones de personas y muchas organizaciones ya están trabajando para una PAC basada en la Soberanía Alimentaria.

La soberanía alimentaria es un marco de trabajo que ha surgido de los esfuerzos de muchos pequeños granjeros del Sur global (África, América Latica y algunos países asiáticos). Ellos han tomado acciones para proteger sus formas de vida y determinar sus propios sistemas alimentarios ante la amenaza que suponen las desigualdades de poder y el daño ecológico producido por la industria agrícola. En vez de protestar por los problemas, la soberanía alimentaria, al igual que la permacultura, ofrece un marco de trabajo para solucionarlos. La soberanía alimentaria es algo que preocupa a cada permacultor.

La idea de soberanía alimentaria sitúa el trabajo del día a día del permacultor en un contexto mayor y nos conecta con gente de todo el mundo. Ya sea que cultivemos nuestra propia comida, que dirijamos un esquema de alimentación local, que hagamos campaña contra el mal uso o sin seguridad suficiente de la ingeniería genética, o que luchemos por el acceso a la tierra o para mejorar las condiciones de los agricultores y ganaderos, nuestro trabajo es importante. Hay gente por todo el mundo trabajando en la soberanía alimentaria desde distintos ángulos.

La declaración de Nyéléni surgió del primer foro sobre soberanía alimentaria de Mali, África, en 2007. De allí salieron seis principios centrales que ilustran cómo los sistemas alimentarios se pueden diseñar para colocar al medioambiente y a la gente en el centro de sistemas alimentarios controlados democráticamente.

La soberanía alimentaria está siendo adoptada como marco de trabajo en toda Europa. El primer foro europeo sobre soberanía alimentaria en Austria, reunió a 400 personas de 34 países diferentes. La pregunta fundamental que surgió fué: ¿Cómo podemos comer los europeos sin destruir el derecho de otros pueblos a alimentarse?

Desde Escueladepermacultura.es nos gustaría promover un movimiento por la soberanía alimentaria en Valdemorillo y los pueblos cercanos y transmitirle a la gente las ideas que se hallan tras la soberanía alimentaria y mostrar el trabajo que se está haciendo en otros lugares. Si estás interesado en ayudarme a organizarlo, ponte en contacto conmigo.

El deseo de tener un sistema alimentario no dominado por corporaciones multinacionales o un grupo pequeño de distribuidores está aumentando. Mediante la permacultura y la revolución de “cultiva lo tuyo”, mucha gente joven está deseando volver a la tierra y cultivar para sus comunidades. El movimiento alimentario comunitario le da a las comunidades el gusto por el cambio. Las semilla de la soberanía alimentaria están creciendo en España, este movimiento positivo por el cambio social pronto dará pronto sus frutos.

¡Únete a nosotros y trabaja por una alimentación local y regional de calidad!

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